Seguro que os estaréis preguntando el por qué de tanto cambio de medidas ¿estrategia de marketing para “obligarnos” a cambiar de bici? ¿evolución de la especie eléctrica?

Para entender esta “evolución” o paso al siguiente tamaño, quiero resaltar lo importantes que han sido las ruedas 27.5” plus para las e-bikes. Incluso podemos considerarlas como un punto disruptivo desde el que, las nueva era e-bike nos quita 25 años (y 20 kg en mi caso) de un plumazo, elevando nuestra sensación seguridad y control a límites insospechados. A sus mandos, volvemos a sentirnos jóvenes y todopoderosos.

Vamos con un poco de historia reciente.

2010/2014: primeros flirteos de la industria ciclista “empotrando” motores en bicis de montaña.

En un sector donde el deporte y la testosterona (mal entendida) en demasiadas ocasiones van de la mano, comenzaban a esbozarse las primeras e-bikes serias con motor central. En aquellos orígenes, eso de llevar motor no era bien recibido. Ya sabéis; “es para gente mayor” (muy mayor) o quizás para que personas con algún tipo de discapacidad pudieran seguir montando en bici. Para el resto, mejor que no nos vieran dando pedales asistidos.

Ante ese panorama tan “poco viril” os podréis imaginar a qué ingenieros se encomendaba el peso de los proyectos eléctricos de montaña, cuando no, directamente, algunas marcas de prestigio “externalizaban” el sacrílego de poner motor a una bici de montaña. Recuerdo alguna conversación con algún ingeniero que me confesaba seguir montando en bicis normales para no contaminarse con tanto vatio. Por aquellos entonces, casi mejor que no te vieran ni tus propios compañeros de trabajo dando pedales asistidos con una bici de montaña si no querías ser pasto de su escarnio.

Si apuntáis a los ingenieros de menor cualificación, los últimos en llegar o responsables de las gamas económicas, habéis acertado. Así las cosas, estos nuevos “product manager asistidos” le iban cogiendo el gustirrinín al empujón mágico, no solían sacar pecho ante sus creaciones pero, como no podía ser de otro modo, empezaban a disfrutar con ellas.

Estoy generalizando, sin duda, no todas las casas se regían y seguían la ortodoxa tradición familiar y, gracias a unos pocos llego…

...El año Plus (2015)

Poco a poco, a pesar de compartir la práctica totalidad de sus componentes con sus “endebles” hermanas no asistidas, los diseños de las e-bike iban tomando ciertos “riesgos” y sus criterios, tanto en geometrías como en la elección de sus ruedas empezaron a salirse del guión establecido. El hecho de llevar motor no tendría que ser sinónimo de aburrimiento en la conducción. Estábamos asistiendo al nacimiento de bicis de más de 20 kg que no por su condición de pesadas debían ser torpes o inseguras. El centro de gravedad tan bajo se alió con los diseñadores y estas diabólicas bicis eléctricas empezaron a ser divertidas y eficaces.

En paralelo, las Fat Bike comenzaban su particular moda. Sus enormes neumáticos 4.0” hinchados a solo 0.5 bares se tragaban todo y permitían pedalear por nieve o arena del desierto con relativo control y un esfuerzo extra (muy extra). Pero estaba claro que esta mastodóntica rueda no tenía más recorrido que el de su uso meramente recreacional o para rodar por latitudes extremas.

Por aquello de optimizar la experiencia “e”, algunas marcas se toparon, casi por accidente, con unos neumáticos más contenidos en tu tamaño que el de las ruedas “Fat”.  Si mal no recuerdo, WTB fue el fabricante de aquellas primeras “contenidas ruedas gordas”. Éstas, en su origen (ancho de 3.0”) no fueron precisamente concebidas para un uso deportivo y exigente. Más bien pretendían dar un plus de confort a bicis trotamundos con las que realizar grandes travesías cargadas hasta la bandera.

¿Casualidad?

No hay nada como mezclar cosas sin saber bien lo que va a ocurrir para reinventar el futuro. Estoy seguro de que a nadie se le habría ocurrido, si no es por la concurrencia en el espacio y el tiempo de estos dos factores. Por un lado, los nuevos motores centrales potentes pero progresivos y por otro las ruedas (NO de moto) más gordas pero todavía ligeras que permitían pedalear con relativa soltura.

Siempre recordaré con asombro cuando, en el verano del 2015, tras asistir a la presentación de las primeras e-bike de la marca española Mondraker, me llevé dos debajo del brazo (entendedme, una en cada brazo). Estas inéditas e-bikes, con una geometría súper cañera y un aspecto  innovador para la época, llamaban la atención más por su ruedas plus 3.0” que por su batería externa. Las tenía que probar a fondo en mi territorio, de ahí mi premura por raptarlas.

Os contaré que, tras iniciar mi primer recorrido “exigente”,  sin siquiera haber acabado de subir un mega repecho, jadeante llamé a Miguel Pina (CEO de Mondraker) y le dije: “Miguel, no sabéis lo que habéis hecho. Estas bicis, con estas ruedas plus son ¡la caña!”. Y no solo para subir, ¡bajan como misiles! ¡Se lo tragan todo! Actualmente (2019) casi el 50% de la facturación de Mondraker corresponde a su familia e-bike.

Y así, de un año para otro, nos encontramos con las primeras e-bike dotadas de unas capacidades bajadoras desconocidas hasta la fecha y,  sus responsables, ahora sí, empiezan a sacar pecho. Quedaba inaugurada la nueva era e-bike.

¿Qué ocurría?

Muy sencillo, estás “gruesas” ruedas 27.5” 3.0” plus a baja presión (entre 0.9 y 1.3 bares) leían el terreno y se pegaban a él como auténticas lapas, aumentando con creces el margen de seguridad. Nos permitían errar en las trazadas sin apenas consecuencias. Más allá de un ligero flaneo, producto de la deformación de la carcasa del neumático por su baja presión y el sobre peso de las e-bikes, para la gran mayoría, sin ninguna duda,  eran las ruedas del futuro.

Como comentaba en mi artículo sobre los recorridos de suspensión, las ruedas plus son la mejor suspensión “neumatica”...

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